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Alivios para
una difícil situación
El momento para la entrega del Gobierno
al nuevo Presidente de los
colombianos es crucial en cuanto
hace al comercio exterior. Por una
parte enfrentamos una crisis cada
vez más compleja con Venezuela
que, adicional a los bloqueos comerciales
que se venían dando, se
ha complementado con la ruptura
de relaciones, que genera un ambiente
aún más enrarecido, si esto
era posible. Se señala que ese
destino de nuestras exportaciones
ya no es tan importante y que un
alto porcentaje, superior a 80 por
ciento, de las exportaciones que
tradicionalmente se destinaban a
Venezuela habrían logrado espacios
nuevos en otros mercados.
No conocemos con exactitud el
origen de estas cifras, pero es claro
que esta debe ser la posición de
los empresarios del país, es decir,
de respaldo a las posiciones que
el Gobierno Nacional tenga que
asumir en esta turbulenta situación.
Pero al mismo tiempo tenemos que
reconocer que muchos empresarios,
incluyendo afiliados de nuestra
Federación, han tenido y siguen teniendo
graves consecuencias para
sus empresas.
Confiamos en que los efectos sobre
la economía y, en especial, sobre
nuestros empresarios del sector de
comercio exterior y logística puedan
ser amainados con las medidas
que se han tomado y aquellas
que se deberán tomar. Un ejemplo
claro de esto es, por ejemplo, el
impacto que sobre los actores de
la logística de Cúcuta en particular
y de la frontera en general ha tenido
la situación y que, por ejemplo, en
el caso de los agentes de aduana
de la región es evidente que está
generando una situación complicada
más aun cuando, en algún momento, sus balances muestren
una situación de pérdidas que, a su
turno, por ejercicio de las normas
de patrimonio, llevarán a cierres de
empresas al no poder estas subsanar
la caída de sus cifras contables.
Debe la Dian revisar esta situación e
iniciar una actuación concreta que
de un marco legal a esta crisis.
Otros aspectos del comercio exterior
no son menos complejos. Por
un lado la caída del dólar frente al
peso colombiano ya parece no tener
solución válida y la potencial “bonanza petrolera” que parece
cernirse sobre la economía del país
tendrá efectos más devastadores
sobre los exportadores (ejemplo el
mercado de flores) y sobre las finanzas
de los agentes logísticos,
cuyos ingresos han estado ligados
al dólar mientras sus gastos están
en pesos (con inflación así sea moderada).
Ya en otra ocasión este
periódico analizaba la ecuación financiera
de quienes reciben dólares
pero gastan en pesos.
Por otro lado, la que parece interminable
negociación (si es que
este nombre cabe) de algunos de
los tratados de libre comercio, que
no parece concluir, tratados sobre
los cuales Colombia había afincado
sus esperanzas de futuro comercial.
Es evidente el esfuerzo de nuestro
Ministro de Comercio, Industria y
Turismo y el éxito relativo que ha
alcanzado en estos años recientes
con tratados con varios países,
pero el fundamental, el de Estados
Unidos, parece que se quedó
para otro momento, que cada vez
está más lejano. Esperemos que
los nuevos funcionarios de nuestro
Gobierno tengan la mejor de las fortunas
en este y los otros esfuerzos
que tendrán que adelantar.
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